La trampa de las calorías activas
Llegas a casa, miras tu Apple Watch, Garmin o Fitbit y ves un anillo cerrado con "850 calorías quemadas en Entrenamiento Tradicional de Fuerza". Decides que te has ganado una pizza extra. Días después, no entiendes por qué no estás perdiendo grasa.
El problema no es tu dieta, es que tu reloj inteligente te está mintiendo descaradamente.
Por qué fallan los algoritmos en las pesas
Los smartwatches utilizan fotopletismografía (luces LED verdes) para medir tus pulsaciones. Su algoritmo asume que una alta frecuencia cardíaca equivale a un alto consumo de oxígeno (y, por tanto, a quemar calorías), lo cual es cierto cuando corres o haces bicicleta.
Sin embargo, cuando haces una sentadilla pesada o un peso muerto, tu corazón no se acelera solo por demanda de oxígeno. Se acelera por la maniobra de Valsalva (aguantar la respiración) y por un aumento bestial de la presión arterial y la contracción muscular isométrica. El reloj interpreta estas pulsaciones a 160 bpm como si estuvieras haciendo un sprint cuesta arriba, inflando las calorías.
