La ilusión de los números en tu baño
Te despiertas, te subes a tu báscula inteligente y la app del móvil te dice que has subido un 2% de grasa corporal desde ayer. Entras en pánico y cortas los carbohidratos. El problema es que tu báscula acaba de mentirte.
Las básculas comerciales funcionan por Bioimpedancia Eléctrica (BIA). Envían una pequeña corriente por tus piernas; como el músculo tiene agua (conduce bien) y la grasa no (conduce mal), estiman tu composición.
El problema de la hidratación
El nivel de precisión de la bioimpedancia es terrible (márgenes de error del 5% al 8%). Si cenaste pizza rica en sodio la noche anterior, si tomaste creatina, o si simplemente fuiste al baño, el agua de tu cuerpo cambia. La báscula leerá menos agua y automáticamente asumirá que tienes más grasa.
