El debate de la Biodisponibilidad
Pocos suplementos han generado tanta controversia como el colágeno hidrolizado. Los críticos afirman que es una "proteína incompleta y cara", argumentando que al digerirse en el estómago, se descompone en aminoácidos (glicina, prolina) y tu cuerpo no sabe que deben ir a tus articulaciones.
Sin embargo, la literatura científica deportiva reciente ha arrojado luz sobre un mecanismo de acción mucho más complejo y esperanzador para la salud articular y de tendones.
Pequeños péptidos con un gran mensaje
Es cierto que el colágeno se descompone, pero la hidrólisis avanzada permite que pequeñas cadenas (dipéptidos y tripéptidos como la hidroxiprolina) sobrevivan al tracto intestinal y lleguen al torrente sanguíneo intactas.
Estos péptidos no solo aportan "ladrillos" estructurales, sino que actúan como moléculas señalizadoras, indicando a los fibroblastos y condrocitos (las células de tus tendones y cartílagos) que aumenten su propia producción endógena de colágeno.
El Protocolo de Keith Baar para Tendinopatías
Para que el colágeno funcione, el timing es crucial. El tendón tiene muy poco flujo sanguíneo, actuando como una esponja. El protocolo óptimo comprobado consiste en:
1. Tomar 15 gramos de colágeno hidrolizado junto con 50 mg de Vitamina C (imprescindible para la síntesis).
2. Esperar exactamente 60 minutos para que los niveles en sangre lleguen a su pico.
3. Realizar ejercicio específico (ej. isométricos o pliometría) para bombear sangre y nutrientes mecánicamente hacia el tendón dañado.
