La fragilidad no es un destino inevitable
Existe un estigma médico profundamente arraigado: prescribir a los ancianos que "salgan a caminar" o que "levanten pesas rosas de 1 kilo" para no hacerse daño. Este enfoque conservador es precisamente lo que acelera su deterioro físico.
La Sarcopenia (pérdida de masa muscular) y la Osteopenia (pérdida de densidad ósea) asociadas a la edad no son sentencias inmutables; son, en gran medida, el resultado del desuso mecánico.
Salvando las Fibras Tipo II
A medida que envejecemos, las fibras musculares de contracción rápida (Tipo II) son las primeras en atrofiarse. Estas son las fibras encargadas de generar fuerza explosiva, la misma fuerza que necesita un anciano para reaccionar y no caerse si tropieza con un bordillo.
Caminar o hacer bicicleta estática solo estimula las fibras lentas (Tipo I). Para salvar las fibras Tipo II, el cuerpo de una persona de 75 años necesita entrenamiento de fuerza pesado y progresivo.
Prescripción de fuerza en geriatría
Las clínicas de fisioterapia avanzada están poniendo a pacientes de 70 y 80 años a hacer Peso Muerto con barra hexagonal y Sentadillas en cajón.
