Calculadora de Calorías (TDEE)
Calcula tu Metabolismo Basal (TMB) y tu Gasto Energético Total Diario (GETD) cruzando tu factor de actividad física, edad y peso para determinar tu superávit o déficit.
El entrenamiento estimula el músculo, pero la nutrición estructurada es el bloque constructor de tu físico. Domina tu balance energético, optimiza la asimilación de tus comidas y alcanza tus objetivos de hipertrofia o definición con herramientas basadas en ensayos clínicos de nutrición deportiva.
Calcula tu Metabolismo Basal (TMB) y tu Gasto Energético Total Diario (GETD) cruzando tu factor de actividad física, edad y peso para determinar tu superávit o déficit.
Determina los gramos de proteína exactos que necesita tu musculatura según tu porcentaje de grasa y tu volumen de entrenamiento semanal para inhibir la proteólisis.
Explora las dietas deportivas con base clínica. Cada protocolo incluye listas de alimentos estratégicos, explicaciones de adaptaciones metabólicas e indicaciones precisas.

Superávit calórico controlado (+250 a +500 kcal) y alta densidad en carbohidratos complejos para propiciar el entorno anabólico óptimo acumulando el mínimo de tejido adiposo.
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Déficit energético progresivo con ingesta proteica maximizada para mitigar la degradación muscular y potenciar la beta-oxidación de ácidos grasos como combustible primario.
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Restricción severa de glúcidos (<50g netos) para inducir la cetosis hepática. Excelente para mejorar la sensibilidad a la insulina celular y estabilizar la energía diaria.
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Aporte elevado de lípidos monoinsaturados (aceite de oliva virgen extra), antioxidantes de verduras frescas y pescados ricos en Omega 3. Máxima salud cardiovascular y longevidad.
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Protocolo de restricción temporal de comidas. Facilita la adherencia al déficit calórico mediante ventanas de alimentación de 8 horas, optimizando la autofagia celular.
Ver Plan Completo→Entender la física y la bioquímica de la planificación nutricional es indispensable para progresar en tu condición física de forma duradera. Todo se rige por el primer principio de la termodinámica: las calorías ingeridas frente a las gastadas determinan tu masa corporal global, mientras que el ratio de macronutrientes (proteínas de alto valor biológico, carbohidratos de asimilación lenta y grasas saludables) y el estímulo del entrenamiento determinan la calidad de esa masa corporal (masa magra muscular frente a tejido adiposo).
Consumir suficientes proteínas de alto valor biológico proporciona los aminoácidos esenciales (particularmente leucina, isoleucina y valina) necesarios para encender el ribosoma celular a través de la vía mTOR. Esto no solo promueve la ganancia de músculo esquelético, sino que actúa como una salvaguarda anticatabólica crucial cuando nos encontramos en un estado de déficit calórico exigente.
Los carbohidratos no son tus enemigos. Se almacenan en el músculo en forma de glucógeno y retienen agua intracelular. Esto expande la célula muscular, dándole un aspecto visual denso e hidratado, y proporciona la energía rápida (vía fosfágenos y glucolítica) necesaria para mover cargas pesadas y entrenar con la intensidad óptima requerida para inducir tensión mecánica.
Sí, es totalmente viable bajo condiciones específicas. Este fenómeno ocurre de manera óptima en personas principiantes en el entrenamiento de fuerza, sujetos con sobrepeso u obesidad que inician una rutina regular, o atletas que retornan al entrenamiento tras un periodo largo de inactividad. El protocolo requiere un déficit calórico muy moderado (10-15%), una ingesta proteica elevada (2.0 a 2.5 g/kg de peso corporal) y un entrenamiento de fuerza enfocado en la sobrecarga progresiva.
Aunque la creencia popular limitaba la absorción a '30 gramos por toma', la literatura científica moderna confirma que el intestino absorbe virtualmente toda la proteína ingerida. Desde el punto de vista del anabolismo muscular, se activa el 'umbral de leucina' con una toma de 25-40 gramos de proteína de alta calidad (como el suero o el huevo). Ingestas mayores (por ejemplo, 60-80g en una sola comida) no se desperdician; simplemente se digieren de manera más lenta, manteniendo la elevación de aminoácidos en sangre durante más horas e inhibiendo el catabolismo.
Falso. La acumulación o pérdida de grasa corporal se rige por el balance energético neto al final de las 24 horas y acumulado a lo largo de los días. Tu metabolismo no se apaga repentinamente al anochecer. Los carbohidratos consumidos por la noche se almacenarán como glucógeno muscular y hepático para tus entrenamientos matutinos. Lo relevante es que no excedas tu límite calórico diario.
No existe una fórmula universal, pero una distribución óptima para deportistas de fuerza suele ser: 1. Proteína: 1.6 a 2.2g por kg de peso corporal diario. 2. Grasas: 0.8 a 1.2g por kg de peso corporal diario (para garantizar el soporte hormonal adecuado). 3. Carbohidratos: El resto de tus calorías hasta alcanzar tu superávit de volumen, priorizando fuentes complejas como arroz, avena, patata y legumbres.