
Calculadora de Calorías (TDEE)
Fija el balance calórico ideal para apoyar tus rutinas de tonificación y control motor de forma estructurada.

Inestabilidad controlada y propiocepción pélvica para un cuerpo equilibrado.
Transverso abdominal, oblicuos, multífidos y erectores espinales.
Glúteos, isquiotibiales, suelo pélvico y estabilizadores del manguito rotador.
El entrenamiento con Fitball (pelota suiza) introduce un vector de inestabilidad esférica multidireccional que altera la base de sustentación rígida tradicional. Biomecánicamente, esto obliga al sistema nervioso central a coordinar una respuesta propioceptiva refleja inmediata, activando el 'feed-forward' del abdomen transverso y multífidos milisegundos antes del inicio del movimiento. Además, debido a la compresión elástica y amortiguada del aire de la pelota, se reduce la presión axial sobre los discos intervertebrales mientras se maximiza la co-contracción sinérgica de los estabilizadores globales del core, haciéndolo una herramienta de élite para rehabilitación lumbo-sacra.
Base de sustentación deformable y oscilante tridimensional para forzar adaptaciones propioceptivas.
Activación neural 'feed-forward' anticipatoria de los estabilizadores profundos del core.
Descompresión y amortiguación elástica de fuerzas compresivas lumbares.
Coloca los antebrazos sobre la parte superior del Fitball entrelazando las manos.
Estiende las piernas hacia atrás apoyando las puntas de los pies en el suelo, separadas a la anchura de los hombros.
Eleva el cuerpo hasta formar una línea recta perfecta desde la cabeza hasta los talones, contrayendo el core y los glúteos.
Realiza giros circulares lentos y controlados con los antebrazos sobre la pelota, como si removieras una gran olla.
Realiza 5 rotaciones en el sentido de las agujas del reloj y otras 5 en sentido inverso manteniendo el torso inmóvil.
Ideado por el Dr. Stuart McGill, es uno de los ejercicios de core más demandantes. Consiste en trazar círculos en una plancha sobre la pelota.
Consejo Pro: Mantén la pelvis completamente fija en el plano sagital y coronal. Solo deben moverse los hombros realizando el movimiento circular.
Excelente movimiento de flexión de rodilla contra inestabilidad lateral que desafía el control y la coordinación excéntrica de la cadena posterior.
Consejo Pro: Eleva la cadera en puente y mantén una línea recta desde los hombros hasta las rodillas mientras flexionas las piernas.
Fortalece la cadena extensora de la espalda adaptándose a la curvatura natural de la pelota, previniendo la hiperextensión lumbar forzada.
Consejo Pro: Coloca tus pies firmemente contra la base de una pared para asegurar la estabilidad y concéntrate en abrir la región torácica.

Fija el balance calórico ideal para apoyar tus rutinas de tonificación y control motor de forma estructurada.
La regla de oro biomecánica es que, al sentarte sobre el Fitball inflado, tus caderas y rodillas deben formar un ángulo exacto de 90 grados con los pies apoyados planos en el suelo. Como referencia: - Menos de 1.65 m de estatura: Fitball de 55 cm. - Entre 1.65 m y 1.85 m de estatura: Fitball de 65 cm. - Más de 1.85 m de estatura: Fitball de 75 cm.
Sí, pero de manera intermitente. Sentarse en un Fitball elimina el soporte pasivo del respaldo, lo que obliga a tus músculos erectores y abdominales a realizar micro-contracciones continuas para mantener la postura erguida (sedestación activa). Esto previene el colapso postural lumbar. Sin embargo, no se recomienda exceder las 2 horas continuas, ya que la fatiga muscular acumulada podría inducir posturas compensatorias perjudiciales.
Para maximizar la inestabilidad propioceptiva y asegurar la seguridad, el Fitball debe inflarse hasta que esté firme al tacto pero con un mínimo grado de deformación plástica (aproximadamente un 90-95% de su capacidad nominal). Si está excesivamente blanda o desinflada, aumentará la base de contacto con el suelo y disminuirá radicalmente el reto neuromuscular estabilizador.