
Calculadora de Calorías (TDEE)
Asegura un aporte calórico saludable y en equilibrio para mantener tu masa muscular activa y una composición corporal sana.

Control postural, respiración y fuerza interna para un core irrompible.
Transverso del abdomen, suelo pélvico, multífidos y erectores espinales.
Glúteo medio, aductores, flexores de la cadera y cintura escapular.
El Mat Pilates (Pilates de suelo) se fundamenta en el control voluntario del 'Powerhouse' o centro de energía corporal, compuesto por el transverso abdominal, el suelo pélvico, el diafragma y los multífidos. Biomecánicamente, trabaja en cadenas cinéticas cerradas e ingresa al cuerpo en patrones de co-activación neuromuscular profunda. Mediante la retroversión pélvica controlada (imprint) y la disociación segmentaria de la columna vertebral, se minimiza la presión intraabdominal nociva y se optimiza la distribución de cargas a lo largo del raquis, previniendo hernias y fortaleciendo las fascias profundas sin compresión articular axial.
Co-activación del transverso del abdomen y el suelo pélvico mediante espiración diafragmática forzada.
Disociación intervertebral y flexión segmentaria controlada contra la gravedad.
Estabilización pélvica isométrica activa en planos sagital y coronal.
Túmbate boca arriba en la esterilla con las piernas extendidas o dobladas en posición de mesa (90º).
Eleva la cabeza, el cuello y los hombros hasta la base de las escápulas, manteniendo la mirada fija en el ombligo.
Estira los brazos a ambos lados del cuerpo, paralelos al suelo y suspendidos a unos centímetros de altura.
Inicia bombeos rápidos y controlados con los brazos desde el hombro, inhalando por la nariz en 5 bombeos.
Exhala prolongadamente por la boca durante otros 5 bombeos, completando 10 ciclos respiratorios hasta llegar a 100.
El clásico ejercicio dinámico-isométrico que promueve el calentamiento de la circulación central y la resistencia respiratoria profunda del core.
Consejo Pro: Mantén el 'imprint' (espalda baja pegada a la esterilla). Si te duele la zona lumbar, eleva las piernas a 90 grados en posición de mesa.
Excelente movimiento dinámico que promueve la elongación axial progresiva y descomprime los discos lumbosacros bajo control excéntrico.
Consejo Pro: Articula la columna vértebra por vértebra, imaginando que te despegas de una pared imaginaria detrás de ti.
Aísla la cadena posterior obligando a los oblicuos opuestos a evitar la rotación o caída de la pelvis en el plano frontal.
Consejo Pro: Mantén ambas crestas ilíacas a la misma altura paralela al techo durante toda la extensión de la rodilla.

Asegura un aporte calórico saludable y en equilibrio para mantener tu masa muscular activa y una composición corporal sana.
Aunque ambos se realizan sobre esterilla y enfatizan el control respiratorio, tienen enfoques físicos distintos. El Yoga se centra en estiramientos estáticos (asanas), flexibilidad extrema y meditación espiritual. El Pilates de suelo es un sistema de acondicionamiento físico enfocado en el desarrollo de la fuerza del core profundo, la estabilización de la columna y el control del movimiento preciso y repetitivo bajo rigurosos principios anatómicos.
La respiración en Pilates es intercostal o lateral-torácica. Al inhalar por la nariz, debes expandir la caja torácica hacia los lados y la espalda sin inflar el abdomen. Al exhalar por la boca (soplando suavemente), debes empujar el ombligo hacia dentro y hacia arriba, contrayendo el suelo pélvico. Esta técnica mantiene la presión intraabdominal controlada y recluta de forma involuntaria el transverso del abdomen.
Sí, es sumamente beneficioso, pero requiere adaptaciones importantes. Debes evitar las flexiones lumbares completas y los giros bruscos. Se recomienda priorizar la alineación en columna neutra (evitando el imprint forzado) y realizar ejercicios de estabilización estática como las planchas adaptadas, el puente de hombros simple y el perdiguero (bird-dog) para fortalecer los multífidos sin generar pinzamientos.